Una de las preguntas más complejas que los padres tienen que responder tarde o temprano es cuándo es el momento de comprar a sus hijos un teléfono móvil.
Personalmente, es una pregunta que me resulta difícil responder y que no sé si concitará consenso entre los padres.
¿Sabías que existen muchos teléfonos comercializados para niños de 3 a 8 años de edad? Como ejemplo, se puede echar un vistazo a la página de Teddyphone.
¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Puedes ayudarnos a responder la pregunta Cuál es la edad ideal para que un niño tenga su propio teléfono móvil?
¿Con cuál de estas ideas te sientes más identificado?
A- Los niños no necesitan teléfonos móviles hasta que se sacan el carnet de conducir. La única razón por la cual un móvil puede ser necesario es para llamar a la grúa o en caso de accidente.
B- Cuando sea más práctico para el padre que su hijo tenga móvil. Así evita volverse loco intentando localizarle en casa de otros padres, o contactando con el colegio, etc…
C- Cuando recoges o dejas al niño en sus actividades o clases extra-escolares y necesitas contactar con ellos para decirles que vas a llegar tarde o para avisarles que ese día les pasará a recoger su tío.
D- Cuando el niño es lo suficientemente responsable como para no perderlo.
E- Cuando el niño pueda permitirse pagar su propio teléfono móvil.
¿Cuántas generaciones han aguantado perfectamente sin los teléfonos móviles? Dirás: pues las mismas que no se abrochan el cinturón de seguridad y no han tenido ningún accidente, o igual que las que han sobrevivido sin Internet o calculadoras. Pero no se puede luchar contra el progreso …
Así que, sinceramente, ¡necesitamos tu ayuda!
¿Puedes elegir una opción o enviarnos tu opinión sobre esta cuestión?
El otro día, mi compañero Joseba Gutiérrez, técnico de Soporte PandaLive, me envió un correo con el último vídeo de Robbie Williams. Esta vez el cantante británico promociona el single Losers de su último disco, Take the crown, de una peculiar manera. Básicamente, aparece sentado en un sofá con su ordenador portátil cantando a grito pelado su última canción a los usuarios que aleatoriamente se van conectando a Chatroulette y que le ven por webcam.
Para aquellos de vosotros que no lo sepáis, Chatroulette es un sitio web basado en la videoconferencia, cuya originalidad radica en la aleatoriedad de los participantes. Los visitantes empiezan a conversar con un extraño, pudiendo en cualquier momento abandonar la conversación para empezar otra. La gracia del vídeo de Robbie está en que algunos piensan que es un fake, es decir, no se creen que es el mismísimo Robbie Williams y se desconectan. Pero los que le reconocen y se lo creen, no salen de su asombro. El vídeo es ingenioso, gracioso y con un final impactante aunque de dudoso gusto.
Pero después pensé en los posibles riesgos que una aplicación de chat de estas características pueden entrañar. Ya os dije hace un par de semanas que me gustaba mucho jugar a Apalabrados. Yo suelo jugar mis amigos de Facebook, pero a veces también juego con oponentes que son elegidos por la aplicación completamente al azar. No es arriesgado porque la información que se comparte con ellos es mínima y está siempre relacionada con las partidas, que si cuántas veces has ganado, cuántas has perdido, cuantas has tirado la toalla, cuál es la palabra más larga que has escrito, en qué idiomas has jugado y poco más.
La diferencia con Chatroulette es que el objetivo es establecer comunicación total y en abierto por vídeo con gente que no conoces absolutamente de nada. Y aunque Chatroulette ha ido progresivamente aplicando más y más medidas de protección de privacidad y de control de contenidos, en mi opinión sigue siendo facilísimo zafarse. Empezando por el proceso de registro, donde cualquiera puede introducir datos falsos. Esto incluye a los menores, tan aficionados a los chats.
Chatroulette deja tu identidad al desnudo. Y hablando de desnudos, según un estudio realizado por RJMetrics y publicado por TechCrunch: “La tasa global de pervertidos en Chatroulette es del 13%. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 8 sesiones de chat tendrá algo decididamente clasificado como R ó NC-17, que según la Motion Picture Association of America o Asociación Americana de Películas, significa que: “La mayoría de los padres considerarían el contenido claramente demasiado adulto para sus hijos menores de 17 años. La calificación simplemente indica que el contenido es apropiado sólo para un público adulto. Una calificación NC-17 puede estar basada en la violencia, el sexo, el comportamiento aberrante, abuso de drogas o cualquier otro elemento que la mayoría de los padres considerarían demasiado fuerte y por lo tanto fuera de los límites para ser visto por sus hijos”.
Blanco y en botella. Es un verdadero peligro. Porque un adulto debería estar psicológicamente preparado para asumir contenido pornográfico. Sin embargo, un menor es mucho más vulnerable. Joseba, mi compañero, es usuario de Chatroulette, así que quién mejor que él para ver qué opina al respecto:
Joseba, ¿de todas las veces que te has conectado, ¿cuántas veces has visto contenido no apropiado?
Desde que cambiaron el sistema, que ahora requiere registro y tiene un sistema de baneo o de restricciones más sofisticado – que no eficiente porque las cribas no se realizan correctamente – diría que de promedio, 4 de cada 10.
¿Alguna vez te has encontrado con personas que claramente son menores de edad?
Bastantes veces y casi siempre sin la supervisión de un adulto. Las pocas veces que sí había un adulto era el típico hermano o hermana mayor de 20 años que pasa de todo.
¿Qué recomendarías a un padre para evitar que su hijo adolescente entre en este tipo de redes?
Si realmente el hijo o hija quiere usar la web para hablar con gente nueva como pasatiempo, ya que al fin y al cabo sí se pasa un buen rato, que le deje utilizarlo, pero siempre estando el padre o madre pendiente.
Si los padres no van a poder estar encima de ello o se ven un poco superados por el tema de ordenadores, Internet y demás, ya optaría por usar un filtrado web y bloquear el acceso a la web para no estar comiéndose la cabeza pensando si lo estará usando o no, y si lo esta usando, qué estará haciendo o viendo.
Bueno, yo añadiría a lo que comenta Joseba que, una vez más, los padres tienen que hacer un esfuerzo para saber qué sitios y redes frecuentan sus hijos. Un padre informado siempre puede prevenir.
Os dejo un vídeo sobre Chatroulette que salió en Southpark (en inglés) para que os riáis un poco.
¿Cuál es tu opinión? ¿Conocías Chatroulette o programas similares? ¿Tus hijos usan o han usado Chatroulette?
Hoy es el Día Internacional de la Internet Segura. Esta fecha se dedica a promover el uso responsable y seguro de las nuevas tecnologías, sobre todo entre los más jóvenes. Este año, el lema que se ha elegido es “Conéctate y respeta”.
Internet se ha vuelto algo indispensable en nuestras vidas. Desde el PC, el portátil, el Smartphone o la tableta, podemos estar conectados las 24 horas del día. Gracias a la red de redes, podemos reservar un hotel, comprar un libro, colgar una foto con nuestros amigos o consultar el tiempo que hace en Madagascar, sólo con un par de clics y desde cualquier lugar. Pero como se suele decir, un gran poder conlleva también una gran responsabilidad.
Las redes sociales se han convertido en nuestro escaparate de cara al exterior. En ellas mostramos dónde hemos ido de vacaciones, la última cazadora que nos hemos comprado o la foto de tu hijo recién nacido. Y chateamos, dejamos mensajes en el muro, leemos los mensajes de otros, en definitiva, nos comunicamos. Pero todas estas actividades se deben hacer, como indica el lema de hoy, desde el respeto y la responsabilidad.
Toda la información que compartimos en Internet deja de estar bajo nuestro control. Por ello, hay que tener mucho cuidado, sobre todo los más jóvenes, con todo aquello que compartimos a través de las redes y quién tiene acceso a ello. Porque es muy sencillo que cualquiera haga mal uso de esa información y que no estamos seguros de que quiera ver todo el mundo. Por todo ello, queremos dejaros unos pequeños consejos, tanto para padres como para chavales, que hagan de vuestra vida digital un lugar seguro y sin sobresaltos:
Para los más jóvenes:
No compartas información personal: En redes sociales, programas de mensajería instantánea o chats nunca puedes estar seguro al 100% de quién está al otro lado. Por eso, intenta no aceptar en tu círculo de amigos a gente que no conozcas y evita – a no ser que se trate de alguien de confianza – compartir datos como tu número de teléfono, tu dirección, fotos personales o información de carácter privado.
Sé siempre amable: Trata a la gente y a tus amigos como a ti te gustaría que te tratasen. Si ves alguna actitud o comentario que no te guste, avisa a tus padres, profesores o personas mayores en las que confíes, ellos sabrán que hacer. No participes mirando, aunque tú no seas el acosado.
Ante cualquier duda, consulta siempre con tus padres, profesores o personas mayores: Cuando recibas información que no entiendes o de la que sospechas de su autenticidad, antes de hacer nada háblalo con alguna persona de tu confianza (tus padres, profesores o personas mayores pueden ayudarte). Por supuesto, nunca pulses sobre los links adjuntos que se incluyan en correos de los que no conoces el remitente o que parezcan sospechosos.
Navega con precaución: Cuando utilizas la mensajería instantánea o el email para comunicarte, es frecuente recibir enlaces donde nos invitan a acceder a una información determinada. Es aconsejable no pulsar directamente sobre ellos y teclear la dirección directamente en la barra de direcciones del navegador. Además, ten precaución cuando accedas a trailers de películas, anuncios de televisión o descargues juegos: los “malos” aprovechan estos elementos para infectar tu PC. Antes de abrirlo, analízalo con un scanner online o con el producto de seguridad que tengas instalado. Ante las dudas, habla con tus padres.
Para los padres:
Utiliza contraseñas seguras: Tener diferentes contraseñas para los distintos servicios online que utilices y cambiarlas regularmente son buenas prácticas que previenen el robo de identidad. Y si detectas algo, ¡denuncia rápidamente! Existen canales específicos para canalizar este tipo de denuncias.
Aprende a reconocer timos: Por muy real que nos pueda parecer, ni nos ha tocado la lotería ni nos ofrecen el trabajo de nuestra vida. Nuestro banco tampoco nos va a pedir unas claves por correo electrónico. Un buen software capaz de detectar estas amenazas, junto con una educación básica en seguridad y el uso del sentido común son las armas esenciales para aprender que los timos no son reales, y que nunca recibiremos ninguna cantidad de dinero…
Educación en seguridad + Control parental = la fórmula del éxito: Es importante que conozcas cuáles son las amenazas de la Red para tus hijos y que también les eduques a ellos sobre cómo reconocerlas y qué hacer, en caso de encontrarse en situaciones difíciles. La instalación de un buen sistema de control parental nos ayudará en la ardua tarea de hacer que la experiencia de los peques en la red sea realmente gratificante y saludable.
Protege tu PC con un buen software de seguridad: Mantén siempre protegido tu PC con software de seguridad de última generación, para así mantener protegida a toda tu familia. Si no tienes un antivirus instalado, te invitamos a descargar, de forma gratuita nuestro Panda Cloud Antivirus.
La semana pasada, en el post ¿Enganchado a Internet? Describíamos algunos de los síntomas que experimenta alguien que sufre la llamada adicción a Internet. Hoy continuamos con esta temática, ya que, casualmente, varios periódicos han publicado esta semana los resultados de un estudio sobre la adicción a Internet entre adolescentes europeos. En el estudio han participado 2000 jóvenes de cada uno de los siete países europeos seleccionados por la Comisión Europea. Aquí va un extracto de las principales conclusiones sobre el uso – o abuso – de Internet por los adolescentes europeos:
12,7% de los adolescentes europeos corren el riesgo de desarrollar una adicción a Internet.
España encabeza el ranking con 21,3%de los adolescentes en riesgo de convertirse en adictos a Internet.
1,5% de los adolescentes españoles ya están experimentando los síntomas de padecer adicción a Internet.
27,8%de los adolescentes españoles usan Internet hasta el punto de descuidar otro tipo de actividades.
Los adolescentes españoles son especialmente aficionados a las redes sociales y salas de chat. De hecho, un 91,6% de los adolescentes españoles de 14 a 17 años de edad utilizan las redes sociales a diario.
39,2% admite que pasar más de dos horas al día en este tipo de sitios.
¡Casi 3 de cada 10 jóvenes españoles utilizan Internet en vez de realizar otro tipo de actividad y durante 2 horas al día! ¿A qué puede deberse este fenómeno? Yo creo que Internet es el medio perfecto para que los adolescentes puedan expresarse. Pero, ¿por qué pasan tanto tiempo al día? En mi opinión, los adolescentes que muestran signos de adicción es porque no han sido educados conscientes de lo que significan los límites. ¿Quién es responsable de esto? Principalmente los padres.
Esta es mi opinión sobre el tema. Los padres llegan a casa después de un día duro en el trabajo y se tienen que poner a hacer las tareas domésticas, ordenar la casa, cocinar la cena, preparar posiblemente la comida del día siguiente, ayudar a sus hijos a hacer los deberes, etc.. la única energía que les queda es para dejarse caer exhaustos en el sofá. En ese ansiado momento de relax se dedican a navegar por Internet, ver la televisión o, si todavía pueden mantener los ojos abiertos, leer un libro. O quizá una combinación de todas estas actividades.
Tampoco el fin de semana queda mucho tiempo o bien el que queda se aprovecha para ver amigos, socializar y descansar. Parece que nunca hay tiempo para sentarse y charlar con los hijos.
Para mí, dadas las circunstancias, no es tanto una cuestión de cuánto tiempo pasas con tus hijos, sino más bien la calidad de la cantidad de tiempo que les dedicas.
Yo también soy una madre trabajadora y con poco tiempo libre, pero busco esos momentos aunque reconozco que no siempre lo consigo. Sugiero guardar al menos unos minutos al día sólo para hijos y padres. Hacer un boicot deliberado al ordenador, al televisor y al teléfono móvil. Y en ese momento, hablar con tu hijo de forma natural, sin convertir la conversación en un interrogatorio, por muy tentador que sea.
¡Ah! Y si tu hijo te confía información que desconocías y que no te agrada, no aproveches para abroncarle o atosigarle con normas. Mantén la calma y escúchale activamente. Averigua lo que le preocupa, lo que le gusta, lo que piensa de sus amigos, lo que espera de ti. Comparte tus preocupaciones de padre pero intenta pensar como él, o ¿se te ha olvidado que tú también – hace mucho, mucho tiempo – fuiste adolescente?
Haz hincapié en las bondades de la tecnología –muestra empatía con él – jugar online o participar en redes sociales está bien, tú también lo haces, pero con moderación. Adviértele de los peligros de las redes. No hace falta alarmarle pero asegúrate de que entiende lo que podría suceder si no hace un uso prudente de ellas. En esas conversaciones interactúa con ellos, intercambia ideas y dales los consejos y directrices que tanto necesitan.
En mi humilde opinión, los niños que dialogan habitualmente así con los padres, entienden y aceptan la necesidad de límites de una forma natural. Porque los límites son parte imprescindible del proceso de aprendizaje. Y tú, ¿qué opinas?
Hace pocos días viví una situación a la que casi todos los padres nos vamos a enfrentar, sobre todo cuando nuestros niños entran en la adolescencia. Uno de mis sobrinos presumía en una red social de haber tomado su primera copa y fumado su primer cigarro. 12 años. Aún no sé, y no sé si lo sabré nunca, si se trató de una bravuconada de niño grande o de un hecho real. Pero sea como fuere, esto dio lugar a un gran dilema familiar de compleja solución:
¿Debemos espiarles o no?
En un mundo en el que a los seis años juegan online con desconocidos, a los 10 tienen sus propios smartphones y a los 13 (o menores) tienen perfiles en Facebook, puede parecer tentador pensar que el espionaje es la mejor arma que tenemos los padres para defenderles de cualquier potencial peligro. Ahora bien, para ser justos, los niños deberían saber siempre que les estamos espiando. Es decir, seríamos esos incómodos e indeseados “amigos” cuya invitación no les queda más remedio que aceptar. Como comentamos aquí mismo hace algunos meses en Mamá, ¿me estabas espiando?, si éste fuera nuestro caso, al menos no olvidemos respetar la “etiqueta” con ellos.
¿Cuánto debemos espiar a nuestros hijos?
Además, plantearles ser sus “amigos” en Facebook es una forma de espionaje verdaderamente sutil y honrada. Un paso más allá van esos programas que nos permiten saber con exactitud los contenidos de los SMS que intercambian con sus amigos, las páginas exactas por las que navegan y el tiempo que pasan en cada una de ellas o los diálogos de los chats que mantienen.
Ahora bien, esta actitud choca frontalmente con el concepto de padre que por naturaleza confía en su hijo, que lo educa para ser un adulto responsable, y que considera que sin motivos no hay nada que justifique una intromisión de este tipo en la vida privada de cualquier persona, y mucho menos de sus hijos. El objetivo de este segundo grupo, quizás a veces poco realista, no es hacer caso omiso de los hábitos de sus hijos cuando estos están online sino limitar el uso de todos los aparatos electrónicos al máximo y postponer la compra de smartphones todo lo que sea posible. Fomentar actividades de exterior es desde luego una saludable forma de vida y hace que el tiempo que se pasa en internet sea menor y por consiguiente disminuyan los riesgos que la red conlleva.
Pero, entonces, ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado?
Yo creo, que al igual que en cualquier otro aspecto de la vida, el sentido común es la única herramienta que se debe aplicar. Para criar niños seguros de sí mismos y autosuficientes, lo que al final es el principal deseo de cualquier padre, hay que saber mezclar bien todos los ingredientes. En el fondo, un padre no es muy diferente de un cocinero y para que un guiso esté sabroso tiene que llevar un poco de todo y cada cosa en la cantidad adecuada. Hay que vigilar los tiempos de cocción pero también dejar que se haga a su ritmo. Y por supuesto, cada cocinero tiene sus trucos y ningún plato queda siempre igual.
Está claro que el número de las aplicaciones para smartphones y tabletas es casi infinito. Por supuesto hay de todo, y es justo reconocer que algunas de ellas son tan divinas que hasta nos intentan simplificar nuestra difícil tarea de padres, ayudándonos a buscar y organizar actividades para mantener entretenidos a nuestros retoños. Si además son ya GRATIS, ¿qué más se puede pedir?
Si nos centramos en la crianza y educación de nuestros niños, también encontraremos incontables opciones. Hay aplicaciones que te asesoran sobre lo que debes y no debes hacer desde el mismo momento en el que sabes que estás embarazada. Otras que te ayudan a encontrar el nombre de tu bebé. Otras que te sugieren cómo organizarles a tus retoños una fiesta de cumpleaños inolvidable. Otras que localizan parques con columpios. Otras que te ayudan a encontrar a tus niños antes de que te pongas histérica, si se te han despistado en un centro comercial. Otras que te sugieren actividades físicas que fortalecerán sus aún enclenques musculaturas. Otras, otras, otras…. Podría pasarme horas listando aplicaciones para padres y quedarían aún cientos, miles, millones por descubrir.
Y por supuesto, entre todas estas virguerías, hay también alguna que otra aplicación de lo más cuestionable. Por ejemplo, Tymoot. Se pronuncia como Time Out y hace referencia a esos minutos en los que tus hijos son enviados a “reflexionar” a su cuarto a cerca de la última maldad cometida. Es por lo tanto una aplicación que nos ayudará a gestionar los castigos que impondremos a nuestros niños. Lo anuncian como la “última herramienta de disciplina móvil”, lo que bien pensado no deja de tener su gracia…
El funcionamiento de esta aplicación es sencillo. Introduces las fechas de nacimiento de tus hijos y te da los tiempos de castigo en función de su edad. A priori, esto no parece tan complicado como para que nosotros, padres internautas e inexpertos, necesitemos de una aplicación específica. Todo el mundo sabe, que lo idóneo es un minuto por cada año que tenga el chiquillo. Pero es que no termina ahí la cosa, lo mejor está aún por llegar!!!
La sección denominada “Rueda de la Disciplina” se publicita como “horrible y aterradora” y suena a tortura medieval. No llega a tanto la cosa, simplemente es una ruleta en la que se sortean castigos de lo más variopinto, como por ejemplo, obligar a uno de los niños a estar presente mientras se da a su hermanito un trato preferente o a vestirse con ropa del sexo opuesto si el niño ha mostrado comportamientos sexistas…
Está bien que necesitemos apoyo. Está claro que el mundo se ha hecho tan complejo que nos sentimos extremadamente vulnerables, pero esto no debería dar lugar a que cualquiera se pueda aprovechar de nuestros puntos débiles, de nuestra falta de tiempo y de nuestra inexperiencia para vendernos una tontería que lo único que hace es distraernos de nuestras verdaderas obligaciones.
¿Os sentís vosotros también agobiados por tanta aplicación inútil?, ¿os atreveríais a hacer vuestro propio ranking de aplicaciones tontas? Para romper el hielo empiezo yo:
Birth Buddy: se supone que una mujer de parto introduce la frecuencia y duración de sus contracciones…
Siguiendo con nuestra serie de artículos sobre niños y nuevas tecnologías, hoy vamos a intentar dar algunas pautas básicas de conducta que nos ayuden a asegurarnos de que nuestros niños saben cómo manejarse en el mundo on-line.
Hace una semana publicábamos un post en el que describíamos dos formas muy diferentes de ejercer la paternidad en internet. Por un lado estaban los “padres vigilantes” y por el otro los “padres confiados” y aunque yo me decanté abiertamente por la segunda opción, no por ello creo que se deba bajar la guardia ante los posibles peligros.
Sigo pensando que todo lo que ocurre en la vida real ocurre también en el mundo on-line, y que aquellas personas que se desenvuelven correctamente en el mundo real, lo harán igualmente bien en el virtual. De todas formas, hay que admitir que el mundo on-line conlleva el riesgo adicional de la inmunidad que otorga el anonimato.
¿Cómo preparamos a nuestros hijos para enfrentarse a dicha amenaza?
Al igual que usted conoce a los amigos de sus hijos, conozca también los contactos con los que se relaciona en las redes sociales.
Controle el tiempo que su hijo pasa conectado. Y recuerde que para ello no hay que estar sentado frente a un ordenador. Pueden estar conectados desde sus Smartphones o Videoconsolas.
Al igual que usted no se cansa de repetir a sus hijos que no hablen o acepten ningún regalo de desconocidos por la calle o que no abran la puerta de casa si están solos, hágales mucho hincapié en que nunca jamás deben quedar solos con alguien que únicamente conocen a través de la red. Si ha llegado el momento de “desvirtualizar” a un “amigo”, usted les acompañará en esa primera cita.
Explíqueles cómo pueden afectarles los contenidos y fotos que publican a su reputación y su futuro. Ellos pueden no ser aun conscientes de que cualquier contenido o imagen inadecuada podría permanecer con ellos para siempre.
Hágales ver que no es bueno que den excesivos detalles sobre su forma de vida, ubicación de sus casas, horarios de trabajo de sus padres, hobbies etc. Cuanto menos sepan los posibles “ene-amigos”, mejor.
Debido a que Facebook hace cambios frecuentes en las Políticas de Privacidad, es una buena idea sentarse con sus hijos periódicamente para revisar los perfiles. Preste mucha atención a la configuración de la privacidad y a qué mensajes, fotos y datos personales son visibles y para quién.
¿Se siente cómodo monitorizando el mundo on-line de su hijo? ¿Qué reglas básicas hay en su familia respecto a las nuevas tecnologías?
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