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Enganchado a Internet – Parte II

Jueves, 17 de enero de 2013 2 comentarios

La semana pasada, en el post ¿Enganchado a Internet? Describíamos algunos de los síntomas que experimenta alguien que sufre la llamada adicción a Internet. Hoy continuamos con esta temática, ya que, casualmente, varios periódicos han publicado esta semana los resultados de un estudio sobre la adicción a Internet entre adolescentes europeos. En el estudio han participado 2000 jóvenes de cada uno de los siete países europeos seleccionados por la Comisión Europea. Aquí va un extracto de las principales conclusiones sobre el uso – o abuso – de Internet por los adolescentes europeos:

  • 12,7% de los adolescentes europeos corren el riesgo de desarrollar una adicción a Internet.
  • España encabeza el ranking con 21,3% de los adolescentes en riesgo de convertirse en adictos a Internet.
  • 1,5% de los adolescentes españoles ya están experimentando los síntomas de padecer adicción a Internet.
  • 27,8% de los adolescentes españoles usan Internet hasta el punto de descuidar otro tipo de actividades.
  • Los adolescentes españoles son especialmente aficionados a las redes sociales y salas de chat. De hecho, un 91,6% de los adolescentes españoles de 14 a 17 años de edad utilizan las redes sociales a diario.
  • 39,2% admite que pasar más de dos horas al día en este tipo de sitios.

¡Casi 3 de cada 10 jóvenes españoles utilizan Internet en vez de realizar otro tipo de actividad y durante 2 horas al día! ¿A qué puede deberse este fenómeno? Yo creo que Internet es el medio perfecto para que los adolescentes puedan expresarse. Pero, ¿por qué pasan tanto tiempo al día? En mi opinión, los adolescentes que muestran signos de adicción es porque no han sido educados conscientes de lo que significan los límites. ¿Quién es responsable de esto? Principalmente los padres.

enganchadoEsta es mi opinión sobre el tema. Los padres llegan a casa después de un día duro en el trabajo y se tienen que poner a hacer las tareas domésticas, ordenar la casa, cocinar la cena, preparar posiblemente la comida del día siguiente, ayudar a sus hijos a hacer los deberes, etc.. la única energía que les queda es para dejarse caer exhaustos en el sofá. En ese ansiado momento de relax se dedican a navegar por Internet, ver la televisión o, si todavía pueden mantener los ojos abiertos, leer un libro. O quizá una combinación de todas estas actividades.

Tampoco el fin de semana queda mucho tiempo o bien el que queda se aprovecha para ver amigos, socializar y descansar. Parece que nunca hay tiempo para sentarse y charlar con los hijos.

Para mí, dadas las circunstancias, no es tanto una cuestión de cuánto tiempo pasas con tus hijos, sino más bien la calidad de la cantidad de tiempo que les dedicas.

Yo también soy una madre trabajadora y con poco tiempo libre, pero busco esos momentos aunque reconozco que no siempre lo consigo. Sugiero guardar al menos unos minutos al día sólo para hijos y padres. Hacer un boicot deliberado al ordenador, al televisor y al teléfono móvil. Y en ese momento, hablar con tu hijo de forma natural, sin convertir la conversación en un interrogatorio, por muy tentador que sea. communication

¡Ah! Y si tu hijo te confía información que desconocías y que no te agrada, no aproveches para abroncarle o atosigarle con normas. Mantén la calma y escúchale activamente. Averigua lo que le preocupa, lo que le gusta, lo que piensa de sus amigos, lo que espera de ti. Comparte tus preocupaciones de padre pero intenta pensar como él, o ¿se te ha olvidado que tú también – hace mucho, mucho tiempo – fuiste adolescente?

Haz hincapié en las bondades de la tecnología –muestra empatía con él – jugar online o participar en redes sociales está bien, tú también lo haces, pero con moderación. Adviértele de los peligros de las redes. No hace falta alarmarle pero asegúrate de que entiende lo que podría suceder si no hace un uso prudente de ellas. En esas conversaciones interactúa con ellos, intercambia ideas y dales los consejos y directrices que tanto necesitan.

En mi humilde opinión, los niños que dialogan habitualmente así con los padres, entienden y aceptan la necesidad de límites de una forma natural. Porque los límites son parte imprescindible del proceso de aprendizaje. Y tú, ¿qué opinas?

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Lunes, 12 de noviembre de 2012 Sin comentarios

Nuevo post sobre los conflictos que suelen surgir entre padres e hijos adolescentes.


Estoy de acuerdo y además promuevo la comunicación entre padres e hijos. Considero que es fundamental que los padres estemos informados y nos esforcemos  al máximo en hacer que la comunicación con nuestros hijos sea fluida y cercana.

Hecha esta declaración de principios, siento mucho decir que tengo grandes dudas de que todo ello sirva para algo.

Adolescentes onlineDesde La Piazza estamos continuamente dando consejos sobre cómo ayudar a nuestros hijos a protegerse de los peligros de Internet. Insistimos una y otra vez en que hay que hablar con ellos, que hay que hacerles ver que la red puede magnificar cualquier tontería multiplicándola por “n” y hacer de algo en principio insignificante, una verdadera tragedia.  Y casos dramáticos que nos sirven de ejemplo, lamentablemente, hay para aburrir…

Para aconsejar a padres y niños echamos mano de las listas y tenemos de todo:  Las 10 preguntas que te ayudarán a saber si tu hijo está seguro en Internet que todo padre debe conocer, los 3 consejos básicos para evitar el sexting, las 6 reglas básicas para los niños utilicen la tecnología de forma segura. En fin, listas, listas y más listas… que además de ayudarnos  a estructurar el post, funcionan bien a la hora de aparecer en buscadores, pero ¿sirven para algo?

La semana pasada, la Policía de Delitos Informáticos dio una charla en el colegio de mis niños. Les explicaron con todo lujo de detalles y con ejemplos reales los peligros que les acechan en la red y los niños volvieron a casa sorprendidos e impactados. Como si no nos hubieran oído nunca a su padre y a mi hablarles de estos temas. Pero en fin, supongo que un uniforme impone.

Aunque no debe imponer lo suficiente, porque pocos días después,  varios compañeros de clase de mi niña mediana (12 años) fueron expulsados del colegio por subir fotos de los profesores a Facebook, y por supuesto sin autorización de los mismos. Mi niña mayor (15 años)  cambió su foto de perfil de Twitter por una en la que se le ve medio cuerpo y el medio cuerpo que se le ve está únicamente cubierto por un pequeño top de bikini. ¡Bonita forma de conseguir followers! Al menos es rápida…  y  las dos tuitean sin parar todos los detalles de su día a día: dónde están, con quién, dónde van a ir, fotos de ellas, de sus hermanos…

El niño de unos amigos (11 años) mintió descaradamente a sus padres cuando éstos le pillaron alardeando en Facebook de la cantidad de alcohol que había bebido el día anterior. A pesar de intentar convencer a sus padres de que le habían hackeado la cuenta de Facebook, éstos empezaron a vigilarla muy de cerca. Resultado, el niño se creó un segundo perfil en el que poder publicar cosas “no aptas” para padres.

Hagamos un ejercicio de memoria. Todos nosotros, padres de adolescentes, hemos sido adolescentes no hace tanto. ¿Qué pasaba entonces por nuestras jóvenes y atolondradas cabezas? Lo mismo que les pasa a ellos hoy. Los padres no se enteran de nada. Ellos saben perfectamente lo que necesitan. Nadie les entiende. Han encontrado la pareja de su vida y le querrán siempre. Y sobre todo, lo que de verdad importa son los amigos. Los mejores amigos. Los verdaderos. Esos a los que se cuenta todo y que son los únicos que les entienden.
Por lo tanto, ¿De qué sirve  insistirles en que no todo en Internet es verdadero? O para qué sirve  decirles que han de tener cuidado, que no es bueno que faciliten sus coordenadas con todo lujo de detalles, que no deben subir fotos de casa – geolocalización activada, por supuesto, ¿quién se acuerda de desactivarla? y así hasta terminar una lista de 10, de 20, de 30 puntos con los infinitos peligros de la red.

Los padres tenemos que resignarnos y ser conscientes de que quienes de verdad tienen influencia sobre ellos son otros. Si Federico Moccia escribiera una novela en la que el personaje central fuera una adolescente acosada en la red al borde del suicidio, una niña pasando por un trance parecido al de Amanda Todd, la repercusión y consecuencias positivas ejemplarizantes que tendría serían infinitamente superiores a cualquier consejo materno/paterno sobre no enviar fotos “sexys” a sus actuales novietes. O, por ejemplo, si a alguno de los protagonistas de la serie El Barco le pasara algo parecido a  lo de Tim Ribberink, el pobre chico holandés que se suicidó después de años aguantando bromas en la red sobre su sexualidad,  y el actor de la serie gestionara el problema correctamente,  seguro que el efecto beneficioso para muchos adolescentes asustados de su sexualidad sería increíble. 

Como padres, hay algo que debemos tener claro, nuestros hijos no nos van a contar nada hasta que sea tarde y por lógica, no van a seguir ninguno de nuestros consejos, ya que éstos van encaminados a restringir lo que ellos ven como su propia libertad.

¿Qué nos queda entonces?, ¿recurrir a programas espía?

Mi postura es siempre la misma. Este tipo de software sólo se debe usar como última opción cuando existan sospechas fundadas de que puede estar ocurriendo algo grave.

Lo que por lo tanto nos queda es estar muy atentos a cualquier cambio de comportamiento y no bajar nunca la guardia. Explicarles que estos temas constituyen un delito y que hay que denunciar.  Y que si a pesar de todo, ellos ya están en un lío, nosotros les vamos a dar toda la comprensión, ayuda y apoyo que necesiten. Tanto para salir del embrollo como para salir adelante en este complicado mundo cibernético en el que nos ha tocado vivir.

Niños y tecnología: 6 reglas básicas a tener en cuenta

Martes, 3 de enero de 2012 Sin comentarios

Publicado por Ana Etxebarria

Siguiendo con nuestra serie de artículos sobre niños y nuevas tecnologías, hoy vamos a intentar dar algunas pautas básicas de conducta que nos ayuden a asegurarnos de que nuestros niños saben cómo manejarse en el mundo on-line.

Hace una semana publicábamos un post en el que describíamos dos formas muy diferentes de ejercer la paternidad en internet. Por un lado estaban los “padres vigilantes” y por el otro los “padres confiados”  y aunque yo me decanté abiertamente por la segunda opción, no por ello creo que se deba bajar la guardia ante los posibles peligros.

Sigo pensando que todo lo que ocurre en la vida real ocurre también en el mundo on-line, y que aquellas personas que se desenvuelven correctamente en el mundo real, lo harán igualmente bien en el virtual. De todas formas, hay que admitir que el mundo on-line conlleva el riesgo adicional de la inmunidad que otorga el anonimato.

¿Cómo preparamos a nuestros hijos para enfrentarse a dicha amenaza?

  1. Al igual que usted conoce a los amigos de sus hijos, conozca también los contactos con los que se relaciona en las redes sociales.
  2. Controle el tiempo que su hijo pasa conectado. Y recuerde que para ello no hay que estar sentado frente a un ordenador. Pueden estar conectados desde sus Smartphones o Videoconsolas.
  3. Al igual que usted no se cansa de repetir a sus hijos que no hablen o acepten ningún regalo de desconocidos por la calle o que no abran la puerta de casa si están solos, hágales mucho hincapié en que nunca jamás deben quedar solos con alguien que únicamente conocen a través de la red. Si ha llegado el momento de “desvirtualizar” a un “amigo”, usted les acompañará en esa primera cita.
  4. Explíqueles cómo pueden afectarles los contenidos y fotos que publican a su reputación y su futuro. Ellos pueden no ser aun conscientes de que cualquier contenido o imagen inadecuada podría permanecer con ellos para siempre.
  5. Hágales ver que no es bueno que den excesivos detalles sobre su forma de vida, ubicación de sus casas, horarios de trabajo de sus padres, hobbies etc. Cuanto menos sepan los posibles “ene-amigos”, mejor.
  6. Debido a que Facebook hace cambios frecuentes en las Políticas de Privacidad, es una buena idea  sentarse con sus hijos periódicamente para revisar los perfiles. Preste mucha atención a la configuración de la privacidad y a qué mensajes, fotos y datos personales son visibles y para quién.

¿Se siente cómodo monitorizando el mundo on-line de su hijo? ¿Qué reglas básicas hay en su familia respecto a las nuevas tecnologías?

Las redes sociales, nuestros hijos y nosotros… ¿Amigos?

Miércoles, 28 de diciembre de 2011 3 comentarios

Publicado por Ana Etxebarria

Las redes sociales se han convertido para la gran mayoría de los adolescentes en una extensión del patio del colegio, con todo lo que esto implica: diversión, flirteo, momentos dramáticos, crueldad ocasional y por qué no, también con sus destellos de madurez.

Es igualmente cierto que el uso que nuestros hijos hacen de los medios electrónicos supone para nosotros la nueva gran barrera generacional. Como consecuencia, y si queremos estar cerca de ellos, no nos queda más remedio que cambiar nosotros también nuestra forma de actuar. El resultado de esta adaptación es que hablamos con ellos cada vez más de sus amistades on-line y entendemos que la influencia de los medios sociales es imparable y parte fundamental de su crecimiento.

Según algunos estudios recientes, el 95% de los jóvenes de entre 12 y 17 años están en internet y de estos, un 80% están en las redes sociales. El comportamiento en las redes sociales no difiere gran cosa de la vida real. El ciberacoso y la intimidación existen, igual que existen en la calle. Pero al parecer, podemos estar relativamente tranquilos, ya que la mayoría de los adolescentes, cuando se les pregunta por sus referentes para moverse en el mundo on-line, nos mencionan a nosotros, ¡sus padres!

Otro dato estadístico que no deja de ser curioso es que alrededor de un 80% de los padres que utilizan las redes sociales y cuyos hijos también las usan, son “amigos”.

Esta “amistad” nos pone en el gran dilema de optar por ser “padres vigilantes”, y por lo tanto vigilar las webs por las que navegan, utilizar software de control parental, etc… o ser “padres confiados” que optan por dejar que la libertad y el buen criterio que presuponen a sus hijos prevalezca.

Si hacemos caso de las cifras que varios estudios han publicado, solo un pequeño porcentaje de padres, en torno a un 15%, opta por la opción B, es decir, por confiar en el buen criterio de sus hijos y no espiar todos sus movimientos. Personalmente la cifra me parece escandalosamente baja.

Yo soy madre de familia numerosa y por mi edad también pertenezco a  la generación de niños que socializaban en el patio del colegio, y os puedo decir que entonces también había los mismos dos tipos de padres que hay ahora. Los que desconfiaban de sus hijos aún cuando estos no les hubieran dado ni un solo motivo para ello y los que confiaban en ellos. Afortunadamente mis padres pertenecían a este último grupo, aunque viví muy de cerca a los padres de varias de mis amigas cuya desconfianza era en ocasiones cuasi enfermiza.

¿Por qué desconfiar de un hijo si le conoces bien, existe una comunicación fluida, eres su referente y nunca te ha dado ningún motivo para ello? ¿Qué es eso que nos da tanto miedo y nos hace cometer semejante acto de intrusión?

No hace mucho hablaba con un conocido que me contaba que él tiene instalado un software espía (no se me ocurre otra forma de llamarlo) en el ordenador de su hijo de 11 años y que sabe absolutamente todos los movimientos del niño en la red; a qué juegos juega, qué páginas visita, cuánto tiempo está en cada página, qué fotos descarga o publica, con quién chatea, qué conversaciones mantiene en esos chats… ¿No es terrible? Es como fisgar en el diario íntimo de una persona, como pinchar el teléfono o como poner cámaras de vigilancia ocultas en cada habitación de la casa.

¿Qué creéis que nos lleva a estos extremos? Me encantaría que me hicierais llegar vuestros puntos de vista y vuestras propias experiencias.

El grupo ciberactivistas “Anonymous” pide que se ataque a la SGAE esta pasada noche

Jueves, 7 de octubre de 2010 Sin comentarios

Publicado por Luis Corrosn, 7 de octubre 2010

¡¡Últimas noticias!!

Según se ha publicado en Tieve.tk, el grupo de ciberactivistas “Anonymous”, que opera en el conocido portal americano 4Chan, ha convocado entre su comunidad un ataque de Denegación de Servicios Distribuido (DdoS) para las 12,00 de esta madrugada, 7 de octubre, hora española contra la Sociedad General de Autores española (SGAE). Este grupo, en una iniciativa llamada “Operation Payback”, lleva varias semanas realizando ataques organizados de denegación de servicio contra diferentes objetivos en respuesta al intento de cierre de webs de intercambio libre de ficheros.

Un ataque de Denegación de Servicios Distribuido (DdoS) consiste en lanzar numerosas peticiones a un servidor que aloja una página web de forma que el servicio de hosting no puede soportar la carga de peticiones y se produce lo que popularmente se conoce como “tirar el servidor”, es decir, suspender el servicio. De esta forma, al intentar acceder a la web de SGAE, nadie puede alcanzar el dominio.

El pasado 17 de septiembre, este grupo inició lo que podemos llamar la primera ciberprotesta masiva y organizada en Internet contra la Asociación Americana de la Industria Musical (RIAA) y la Asociación Americana Cinematográfica (MPAA), protectoras de los derechos de autor y distribución, supuestamente en respuesta a las acciones que ambos organismos habían emprendido contra sitios de intercambio libre de ficheros: habían contratado a una empresa de software india que lanzaba ataques contra sitios como The Pirate Bay intentando forzar su cierre.

Nos hemos puesto en contacto con el SGAE para avisarles de esta convocatoria, y esta noche hemos seguido en tiempo real los acontecimientos. Viendo la progresión de objetivos, no nos extrañaría que vayan país a país convocando ciber-protestas contra los diferentes organismos protectores de los derechos de autor.

Los detalles del ataque están siendo monitorizados en tiempo real por nuestro investigador Sean-Paul Correl y están disponibles aquí.

La cartera, los Donuts y las contraseñas

Miércoles, 2 de junio de 2010 Sin comentarios

Publicado por Javier Merchan, Junio 2010

Hace muchos, muchos años, en una galaxia muy lejana, en la que en España sólo había dos canales y ambos en blanco y negro, había un anuncio en el que un niño camino del colegio, y con su cartera cutre, olvidaba los Donuts y volvía a casa a por ellos.  Una vez recogidos los donuts y de vuelta al colegio, olvidaba la cartera.

¿Y esto que tiene que ver con soporte o con IT?  Básicamente nada, lo único es que yo sigo olvidando cosas y sobre todo las contraseñas. Debe ser cosa de la edad.

Cada vez utilizamos más contraseñas para determinadas aplicaciones. El ordenador de la oficina, el personal, el correo de Gmail, Twitter, Facebook… por no hablar de los Pins y PUKs del teléfono, de la tarjeta de crédito, etc.  No recuerdo el teléfono de casa (esto es literal, como no me llamo nunca), como para acordarme de todas las contraseñas que utilizo.  ¿Qué puedo hacer?  Yo, que soy muy inteligente, utilizo siempre la misma contraseña para casi todas las aplicaciones y así no la olvido.

¿De verdad soy tan listo?  Aunque mi madre, diga que sí (¿qué va a decir una madre de su hijo?), es uno de los errores más comunes que cometemos.  No le damos importancia a las contraseñas. Es como si tuviéramos una única llave para el coche, la casa, la oficina, tu banco… Imagina que en un descuido te la dejaras dentro de casa o se te cayera del bolsillo.

Aún siendo tu contraseña segura en cualquiera de las aplicaciones, también existe el riesgo de que alguien las consiga (por favor, esos post-it junto al PC con las contraseñas, ¡Rómpelos en mil pedazos y tíralos en diferentes papeleras!) por medio de troyanos, phishing y otros métodos maliciosos, pero esto mejor se lo dejo a mis compañeros de PandaLabs para que os lo expliquen en otro post.

Casi todos los navegadores guardan las contraseñas utilizadas y te evitan el problema de tener que acordarte de ellas cada vez que entras una aplicación como Facebook y Twitter, ¿pero esto es seguro?  Si utilizas siempre tu ordenador, puede no ser tan grave, pero si estás usando un PC compartido, puede provocarte más de un disgusto.

Hace pocos días, un amigo nos contaba en Facebook que ya no podía más, tenía que contarlo. Después de muchos años de casado, era el momento de dejarlo con su mujer. Se había enamorado de una compañera de trabajo y lo iba a dejar todo por ella. Imaginaos el revuelo en su muro de Facebook, su familia (política sobre todo) pidiendo explicaciones, todas las compañeras de trabajo sospechosas de romper una famila, algún que otro amigo perdido… Todo por haber entrado a Facebook desde un ordenador en una feria informática y no haber cerrado la sesión por olvido. Un graciosete que accedió desde el mismo PC a Facebook entró directamente a su perfil y se hizo pasar por mi amigo. No le resultó fácil explicarnos que se había tratado de un error… sobre todo a su mujer.

Las contraseñas son las llaves para entrar a las aplicaciones y no se les da la importancia necesaria. Todos, en alguna ocasión hemos creado contraseñas con nuestro nombre y fecha de nacimiento (pepe1974) o el nombre de tus seres queridos. Error, es como ir enseñando las llaves y pedir que entren en tu casa o te roben el coche.

Aquí tenéis unos consejos para crear y usar contraseñas seguras:

  • Utiliza contraseñas que combinen caracteres alfanuméricos y que sean diferentes para correo, redes sociales, etc.  Cuanto más complejo, más difíciles de copiar.
  • El tamaño importa: cuanto más larga, más segura.
  • No utilizar tu nombre y teléfono pepe694896789, contraseñas fáciles de averiguar como 123456, nombre de tu mascota, ya que todos estos datos suelen estar (aunque no deberían) en redes sociales como Facebook.
  • Usa todo tipo de caracteres. Por ejemplo: en vez de una a, utiliza @, en vez de l utiliza la i mayúscula (I).
  • Utiliza palabras o frases que te resulten fáciles de recordar, pero que sean difíciles de adivinar.
  • No reveles tus contraseñas, ni las des por correo electrónico.
  • Cambia tus contraseñas regularmente.  Las contraseñas son como los cepillos de dientes: nadie debe utilizar el tuyo y debes cambiarlo cada poco tiempo.
  • No escribas contraseñas en equipos compartidos.

El mejor consejo es utilizar el sentido común.  La teoría la suelo tener muy clara, pero casi nunca la pongo en práctica. Como se suele decir, haz lo que digo, no lo que yo hago. Este post al menos me servirá para “concienciarme” de que lo que suelo hacer, no es lo correcto.

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Javier Merchan se presenta:

Trabajo en Panda Security desde 2001 y soy PR Coordinator.  Esto que suena tan raro consiste en trabajar con las distintas oficinas que tenemos en todo el mundo para coordinar las acciones de PR y Comunicación. Me encanta el deporte, verlo cada vez más que practicarlo, leer y el buen cine… Algo muy subjetivo, ya que el buen cine para algunos puede ser Rambo y para otros películas francesas en las que se miran durante hora y media ante una ventana con la lluvia deslizándose por el cristal. Puedes contactar conmigo en http://twitter.com/javiermerchan o a través de mi dirección de correo josejavier.merchan@pandasecurity.com

A todos nos gusta que nos traten bien

Jueves, 22 de abril de 2010 7 comentarios

Publicado por Yolanda Ruiz Hervas, abril 2010

Mi compañera, y sin embargo amiga, Ana Etxebarría (responsable de Soporte de la compañía y de este blog, entre otras cosas) lleva ya persiguiéndome unos días para que escriba algo. Y no es por falta de ganas -como os podéis imaginar, como responsable de Comunicación del Grupo Panda, me tiro el día escribiendo-, sino porque ya que me he hecho de rogar, quería tratar algo reflexionado y que no fuera “para salir del paso”.

Y la inspiración me la trajo una entrevista que me hicieron hace poco para una importante universidad española acerca de la innovación. La reunión fue eterna, y además grabada en vídeo, pero tengo que confesar que mereció la pena, no sólo por la cantidad de material que les brindé para su caso de estudio, sino porque me hizo reflexionar mucho sobre la innovación y la diferenciación.

Por un párrafo, me voy a poner pelín corporativa, pero es para seguir con el hilo argumental que viene detrás… Así que, sigue leyendo ;-)

Como muchos de vosotros sabréis, Panda Security está celebrando su 20 aniversario, algo que no todas las empresas tecnológicas pueden celebrar, lamentablemente. El sector TIC evoluciona a tal velocidad, que hace falta tener mucha visión para poder mantenerse en el mercado y crecer, algo que nuestra compañía lleva haciendo desde su fundación. Pero Panda ha hecho algo más: ha sabido crecer diferenciándose del resto de las compañías gracias al desarrollo de tecnologías vanguardistas de seguridad que le ha supuesto el reconocimiento internacional.

Cuando durante la entrevista me preguntaba cuál había sido la estrategia de Panda para diferenciarse, no dudé un segundo en apuntar a la innovación radical en todos los ámbitos, y a la visión del equipo de Panda al elegir caminos muchas veces desconocidos, que han resultado ser los acertados y que han seguido otras empresas… Pero cuando me preguntaron cuáles eran los principales factores del éxito de la compañía, me puse a enumerar unos cuantos para al final, hacer verdadero hincapié en uno solo. La lista la encabezaba la tecnología, como fruto de la innovación; la mayor protección que ofrecemos a nuestros clientes, gracias a soluciones punteras y adaptadas a las necesidades del mercado… pero sobre todo, un excelente trato al cliente.

Los señores de la Universidad se me quedaron mirando dándome la razón y apuntándome que habían hecho varias entrevistas a grandes empresas y que ninguna había mencionado este factor como determinante del éxito, pero que en realidad, todos compramos por recomendación y, la mayoría de las veces, ésta se basa en el trato humano y personal que han recibido. Existen numerosos estudios que confirman que conseguir un cliente nuevo es mucho más caro que conservar uno existente. Y conservar al existente no es tan difícil, pero exige que el equipo de profesionales que lleva a cabo esta labor sepa realmente cómo hacerlo y ponga en práctica su mejor conocimiento de forma que haga que cada cliente se sienta siempre arropado por un gran equipo en cada momento.

En nuestro caso, es todavía más evidente. ¿Conocéis algún software que no tenga absolutamente ningún fallo? No existe. ¿Conocéis alguna solución de seguridad con un 100% de fiabilidad? Siempre decimos que la seguridad al 100% no existe. ¿Qué puedes, por tanto, pedirle a un sistema de seguridad que instalas a tu ordenador? Que te proteja, por supuesto, pero que si tienes alguna duda o incidencia, ésta sea resuelta: de la manera más eficiente y rápida, y de la más amable posible. A todos nos gusta que nos traten bien.

Y aquí llego a donde quería llegar: en cualquier compañía, un buen servicio de trato al cliente es tanto o más importante que cualquier otra área. Y es precisamente lo que Ana, al frente de su equipo de cientos de técnicos repartidos a lo largo y ancho de la geografía internacional, hace día y noche: solucionar rápidamente cualquier duda de nuestros clientes, y hacerlo siempre con su mejor sonrisa y mejor hacer. La tarea, os puedo asegurar, no es sencilla: contamos con clientes en 195 países, con la complejidad que entraña en cuanto a diferencia de horarios, culturas, idiomas… Nuestros perfiles de clientes van desde usuarios domésticos sin conocimientos hasta usuarios corporativos altamente especializados, partners de diferentes tipos,…

Para rizar el rizo, el equipo de Soporte y Atención al Cliente operan a través de e-mail, web, foros, Twitter, Facebook y otras redes sociales… No os quiero aburrir, tan sólo daros una pincelada que os deje entrever el verdadero día a día de este equipo. Un día a día que, además, siempre acompañan con una sonrisa.

Gracias a todos por hacer nuestra vida más fácil y por ser un eslabón indispensable para el éxito de la Compañía.

Yolanda Ruiz Hervas se presenta: soy Directora de Comunicación Global del Grupo Panda desde 2001. Además, me confieso apasionada de la tecnología, mi trabajo, las motos y coches y la buena compañía (no necesariamente en este orden). Carpe Diem! es mi lema. Puedes contactar conmigo en http://twitter.com/yolandaruiz o en yolanda.ruiz@pandasecurity.com

¡Imaginación sin límites a través de Internet!

Miércoles, 31 de marzo de 2010 2 comentarios

Publicado por Leyre Velasco, Marzo 2010

Las redes sociales ofrecen una oportunidad maravillosa para expresar nuestros puntos de vista e inclusive, sin darnos cuenta, para transformar el mundo. Piensa cómo los políticos utilizan las redes para hacer llegar su mensaje a través de Facebook, Twitter y otras plataformas. ¿Recuerdas la campaña Yes, you can (Sí, tú puedes)? O los famosos que utilizan estas plataformas para promocionar su imagen o, a veces lo que consiguen es destruirla por completo ;-)

Para todos ellos, el acceso a Internet es fácil; todos tienen ordenadores conectados a la red y grandes infraestructuras para moldear sus audiencias a su antojo. Bueno, para ser políticamente correcta, para darse a conocer ;-)

Sin embargo, hoy quisiera rendir un pequeño homenaje a aquellas personas con dificultades para comunicarse a través de la red ya sea por falta de recursos, problemas económicos,… y cómo a través de la imaginación, superan todos estos obstáculos. Por ejemplo, Yoani Sánchez, gran blogger cubana, que ha hecho realidad el dicho de ¡imaginación al poder!

Yoani ha encontrado la forma de publicar su propio blog, Generación Y, a pesar de la censura en su país. ¿Cómo? Bueno, ella graba sus webcasts en cintas y se las regala a personas sin recursos, pide a la gente que cree cuentas de Twitter desde su teléfonos móviles con los nombres de los bloggeros cubanos y luego reenvíen por SMS los mensajes enviados para ellos, compartiendo de esta forma las comunicaciones a través de Internet con otras personas, etc.

La misma situación también está presente en África. Mint Ainina, editor de la edición francesa de Calame, semanario independiente prohibido por el Gobierno de Mauritania, explica al hablar de la utilización de Internet en este continente: “En cuanto a la cuestión de si el analfabetismo es una barrera para el acceso a Internet, pronto te das
cuenta de que este problema se ve superado por los acontecimientos. Siempre hay alguien en los cibercafés que puede escribir mensajes a los que no pueden escribir,… ” … O el desarrollo de asociaciones en las aldeas donde no hay teléfonos y se comunican a través de Internet. O bien van hasta la ciudad, o dejan un mensaje a un conductor que va a la ciudad y éste envía los correos electrónicos mientras recoge el correo.  Nota: se puede leer el artículo completo en Unesco.org, sólo disponible en inglés.

Incluso las empresas han ideado formas innovadoras para poner la red a disposición de los ciudadanos! Sí, Google ha desarrollado una divertida ybrillante iniciativa que os dejará sin habla! ¡Son los autobuses de Internet Google!

¿Conoces más ejemplos que ilustren cómo la imaginación puede romper las barreras y acercar a todos el enorme potencial de las redes sociales?

¡Cuéntanoslo!