Una de las preguntas más complejas que los padres tienen que responder tarde o temprano es cuándo es el momento de comprar a sus hijos un teléfono móvil.
Personalmente, es una pregunta que me resulta difícil responder y que no sé si concitará consenso entre los padres.
¿Sabías que existen muchos teléfonos comercializados para niños de 3 a 8 años de edad? Como ejemplo, se puede echar un vistazo a la página de Teddyphone.
¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Puedes ayudarnos a responder la pregunta Cuál es la edad ideal para que un niño tenga su propio teléfono móvil?
¿Con cuál de estas ideas te sientes más identificado?
A- Los niños no necesitan teléfonos móviles hasta que se sacan el carnet de conducir. La única razón por la cual un móvil puede ser necesario es para llamar a la grúa o en caso de accidente.
B- Cuando sea más práctico para el padre que su hijo tenga móvil. Así evita volverse loco intentando localizarle en casa de otros padres, o contactando con el colegio, etc…
C- Cuando recoges o dejas al niño en sus actividades o clases extra-escolares y necesitas contactar con ellos para decirles que vas a llegar tarde o para avisarles que ese día les pasará a recoger su tío.
D- Cuando el niño es lo suficientemente responsable como para no perderlo.
E- Cuando el niño pueda permitirse pagar su propio teléfono móvil.
¿Cuántas generaciones han aguantado perfectamente sin los teléfonos móviles? Dirás: pues las mismas que no se abrochan el cinturón de seguridad y no han tenido ningún accidente, o igual que las que han sobrevivido sin Internet o calculadoras. Pero no se puede luchar contra el progreso …
Así que, sinceramente, ¡necesitamos tu ayuda!
¿Puedes elegir una opción o enviarnos tu opinión sobre esta cuestión?
El otro día, mi compañero Joseba Gutiérrez, técnico de Soporte PandaLive, me envió un correo con el último vídeo de Robbie Williams. Esta vez el cantante británico promociona el single Losers de su último disco, Take the crown, de una peculiar manera. Básicamente, aparece sentado en un sofá con su ordenador portátil cantando a grito pelado su última canción a los usuarios que aleatoriamente se van conectando a Chatroulette y que le ven por webcam.
Para aquellos de vosotros que no lo sepáis, Chatroulette es un sitio web basado en la videoconferencia, cuya originalidad radica en la aleatoriedad de los participantes. Los visitantes empiezan a conversar con un extraño, pudiendo en cualquier momento abandonar la conversación para empezar otra. La gracia del vídeo de Robbie está en que algunos piensan que es un fake, es decir, no se creen que es el mismísimo Robbie Williams y se desconectan. Pero los que le reconocen y se lo creen, no salen de su asombro. El vídeo es ingenioso, gracioso y con un final impactante aunque de dudoso gusto.
Pero después pensé en los posibles riesgos que una aplicación de chat de estas características pueden entrañar. Ya os dije hace un par de semanas que me gustaba mucho jugar a Apalabrados. Yo suelo jugar mis amigos de Facebook, pero a veces también juego con oponentes que son elegidos por la aplicación completamente al azar. No es arriesgado porque la información que se comparte con ellos es mínima y está siempre relacionada con las partidas, que si cuántas veces has ganado, cuántas has perdido, cuantas has tirado la toalla, cuál es la palabra más larga que has escrito, en qué idiomas has jugado y poco más.
La diferencia con Chatroulette es que el objetivo es establecer comunicación total y en abierto por vídeo con gente que no conoces absolutamente de nada. Y aunque Chatroulette ha ido progresivamente aplicando más y más medidas de protección de privacidad y de control de contenidos, en mi opinión sigue siendo facilísimo zafarse. Empezando por el proceso de registro, donde cualquiera puede introducir datos falsos. Esto incluye a los menores, tan aficionados a los chats.
Chatroulette deja tu identidad al desnudo. Y hablando de desnudos, según un estudio realizado por RJMetrics y publicado por TechCrunch: “La tasa global de pervertidos en Chatroulette es del 13%. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 8 sesiones de chat tendrá algo decididamente clasificado como R ó NC-17, que según la Motion Picture Association of America o Asociación Americana de Películas, significa que: “La mayoría de los padres considerarían el contenido claramente demasiado adulto para sus hijos menores de 17 años. La calificación simplemente indica que el contenido es apropiado sólo para un público adulto. Una calificación NC-17 puede estar basada en la violencia, el sexo, el comportamiento aberrante, abuso de drogas o cualquier otro elemento que la mayoría de los padres considerarían demasiado fuerte y por lo tanto fuera de los límites para ser visto por sus hijos”.
Blanco y en botella. Es un verdadero peligro. Porque un adulto debería estar psicológicamente preparado para asumir contenido pornográfico. Sin embargo, un menor es mucho más vulnerable. Joseba, mi compañero, es usuario de Chatroulette, así que quién mejor que él para ver qué opina al respecto:
Joseba, ¿de todas las veces que te has conectado, ¿cuántas veces has visto contenido no apropiado?
Desde que cambiaron el sistema, que ahora requiere registro y tiene un sistema de baneo o de restricciones más sofisticado – que no eficiente porque las cribas no se realizan correctamente – diría que de promedio, 4 de cada 10.
¿Alguna vez te has encontrado con personas que claramente son menores de edad?
Bastantes veces y casi siempre sin la supervisión de un adulto. Las pocas veces que sí había un adulto era el típico hermano o hermana mayor de 20 años que pasa de todo.
¿Qué recomendarías a un padre para evitar que su hijo adolescente entre en este tipo de redes?
Si realmente el hijo o hija quiere usar la web para hablar con gente nueva como pasatiempo, ya que al fin y al cabo sí se pasa un buen rato, que le deje utilizarlo, pero siempre estando el padre o madre pendiente.
Si los padres no van a poder estar encima de ello o se ven un poco superados por el tema de ordenadores, Internet y demás, ya optaría por usar un filtrado web y bloquear el acceso a la web para no estar comiéndose la cabeza pensando si lo estará usando o no, y si lo esta usando, qué estará haciendo o viendo.
Bueno, yo añadiría a lo que comenta Joseba que, una vez más, los padres tienen que hacer un esfuerzo para saber qué sitios y redes frecuentan sus hijos. Un padre informado siempre puede prevenir.
Os dejo un vídeo sobre Chatroulette que salió en Southpark (en inglés) para que os riáis un poco.
¿Cuál es tu opinión? ¿Conocías Chatroulette o programas similares? ¿Tus hijos usan o han usado Chatroulette?
La semana pasada, en el post ¿Enganchado a Internet? Describíamos algunos de los síntomas que experimenta alguien que sufre la llamada adicción a Internet. Hoy continuamos con esta temática, ya que, casualmente, varios periódicos han publicado esta semana los resultados de un estudio sobre la adicción a Internet entre adolescentes europeos. En el estudio han participado 2000 jóvenes de cada uno de los siete países europeos seleccionados por la Comisión Europea. Aquí va un extracto de las principales conclusiones sobre el uso – o abuso – de Internet por los adolescentes europeos:
12,7% de los adolescentes europeos corren el riesgo de desarrollar una adicción a Internet.
España encabeza el ranking con 21,3%de los adolescentes en riesgo de convertirse en adictos a Internet.
1,5% de los adolescentes españoles ya están experimentando los síntomas de padecer adicción a Internet.
27,8%de los adolescentes españoles usan Internet hasta el punto de descuidar otro tipo de actividades.
Los adolescentes españoles son especialmente aficionados a las redes sociales y salas de chat. De hecho, un 91,6% de los adolescentes españoles de 14 a 17 años de edad utilizan las redes sociales a diario.
39,2% admite que pasar más de dos horas al día en este tipo de sitios.
¡Casi 3 de cada 10 jóvenes españoles utilizan Internet en vez de realizar otro tipo de actividad y durante 2 horas al día! ¿A qué puede deberse este fenómeno? Yo creo que Internet es el medio perfecto para que los adolescentes puedan expresarse. Pero, ¿por qué pasan tanto tiempo al día? En mi opinión, los adolescentes que muestran signos de adicción es porque no han sido educados conscientes de lo que significan los límites. ¿Quién es responsable de esto? Principalmente los padres.
Esta es mi opinión sobre el tema. Los padres llegan a casa después de un día duro en el trabajo y se tienen que poner a hacer las tareas domésticas, ordenar la casa, cocinar la cena, preparar posiblemente la comida del día siguiente, ayudar a sus hijos a hacer los deberes, etc.. la única energía que les queda es para dejarse caer exhaustos en el sofá. En ese ansiado momento de relax se dedican a navegar por Internet, ver la televisión o, si todavía pueden mantener los ojos abiertos, leer un libro. O quizá una combinación de todas estas actividades.
Tampoco el fin de semana queda mucho tiempo o bien el que queda se aprovecha para ver amigos, socializar y descansar. Parece que nunca hay tiempo para sentarse y charlar con los hijos.
Para mí, dadas las circunstancias, no es tanto una cuestión de cuánto tiempo pasas con tus hijos, sino más bien la calidad de la cantidad de tiempo que les dedicas.
Yo también soy una madre trabajadora y con poco tiempo libre, pero busco esos momentos aunque reconozco que no siempre lo consigo. Sugiero guardar al menos unos minutos al día sólo para hijos y padres. Hacer un boicot deliberado al ordenador, al televisor y al teléfono móvil. Y en ese momento, hablar con tu hijo de forma natural, sin convertir la conversación en un interrogatorio, por muy tentador que sea.
¡Ah! Y si tu hijo te confía información que desconocías y que no te agrada, no aproveches para abroncarle o atosigarle con normas. Mantén la calma y escúchale activamente. Averigua lo que le preocupa, lo que le gusta, lo que piensa de sus amigos, lo que espera de ti. Comparte tus preocupaciones de padre pero intenta pensar como él, o ¿se te ha olvidado que tú también – hace mucho, mucho tiempo – fuiste adolescente?
Haz hincapié en las bondades de la tecnología –muestra empatía con él – jugar online o participar en redes sociales está bien, tú también lo haces, pero con moderación. Adviértele de los peligros de las redes. No hace falta alarmarle pero asegúrate de que entiende lo que podría suceder si no hace un uso prudente de ellas. En esas conversaciones interactúa con ellos, intercambia ideas y dales los consejos y directrices que tanto necesitan.
En mi humilde opinión, los niños que dialogan habitualmente así con los padres, entienden y aceptan la necesidad de límites de una forma natural. Porque los límites son parte imprescindible del proceso de aprendizaje. Y tú, ¿qué opinas?
Nuevo post sobre los conflictos que suelen surgir entre padres e hijos adolescentes.
Estoy de acuerdo y además promuevo la comunicación entre padres e hijos. Considero que es fundamental que los padres estemos informados y nos esforcemos al máximo en hacer que la comunicación con nuestros hijos sea fluida y cercana.
Hecha esta declaración de principios, siento mucho decir que tengo grandes dudas de que todo ello sirva para algo.
Desde La Piazza estamos continuamente dando consejos sobre cómo ayudar a nuestros hijos a protegerse de los peligros de Internet. Insistimos una y otra vez en que hay que hablar con ellos, que hay que hacerles ver que la red puede magnificar cualquier tontería multiplicándola por “n” y hacer de algo en principio insignificante, una verdadera tragedia. Y casos dramáticos que nos sirven de ejemplo, lamentablemente, hay para aburrir…
La semana pasada, la Policía de Delitos Informáticos dio una charla en el colegio de mis niños. Les explicaron con todo lujo de detalles y con ejemplos reales los peligros que les acechan en la red y los niños volvieron a casa sorprendidos e impactados. Como si no nos hubieran oído nunca a su padre y a mi hablarles de estos temas. Pero en fin, supongo que un uniforme impone.
Aunque no debe imponer lo suficiente, porque pocos días después, varios compañeros de clase de mi niña mediana (12 años) fueron expulsados del colegio por subir fotos de los profesores a Facebook, y por supuesto sin autorización de los mismos. Mi niña mayor (15 años) cambió su foto de perfil de Twitter por una en la que se le ve medio cuerpo y el medio cuerpo que se le ve está únicamente cubierto por un pequeño top de bikini. ¡Bonita forma de conseguir followers! Al menos es rápida… y las dos tuitean sin parar todos los detalles de su día a día: dónde están, con quién, dónde van a ir, fotos de ellas, de sus hermanos…
El niño de unos amigos (11 años) mintió descaradamente a sus padres cuando éstos le pillaron alardeando en Facebook de la cantidad de alcohol que había bebido el día anterior. A pesar de intentar convencer a sus padres de que le habían hackeado la cuenta de Facebook, éstos empezaron a vigilarla muy de cerca. Resultado, el niño se creó un segundo perfil en el que poder publicar cosas “no aptas” para padres.
Hagamos un ejercicio de memoria. Todos nosotros, padres de adolescentes, hemos sido adolescentes no hace tanto. ¿Qué pasaba entonces por nuestras jóvenes y atolondradas cabezas? Lo mismo que les pasa a ellos hoy. Los padres no se enteran de nada. Ellos saben perfectamente lo que necesitan. Nadie les entiende. Han encontrado la pareja de su vida y le querrán siempre. Y sobre todo, lo que de verdad importa son los amigos. Los mejores amigos. Los verdaderos. Esos a los que se cuenta todo y que son los únicos que les entienden.
Por lo tanto, ¿De qué sirve insistirles en que no todo en Internet es verdadero? O para qué sirve decirles que han de tener cuidado, que no es bueno que faciliten sus coordenadas con todo lujo de detalles, que no deben subir fotos de casa – geolocalización activada, por supuesto, ¿quién se acuerda de desactivarla? y así hasta terminar una lista de 10, de 20, de 30 puntos con los infinitos peligros de la red.
Los padres tenemos que resignarnos y ser conscientes de que quienes de verdad tienen influencia sobre ellos son otros. Si Federico Moccia escribiera una novela en la que el personaje central fuera una adolescente acosada en la red al borde del suicidio, una niña pasando por un trance parecido al de Amanda Todd, la repercusión y consecuencias positivas ejemplarizantes que tendría serían infinitamente superiores a cualquier consejo materno/paterno sobre no enviar fotos “sexys” a sus actuales novietes. O, por ejemplo, si a alguno de los protagonistas de la serie El Barco le pasara algo parecido a lo de Tim Ribberink, el pobre chico holandés que se suicidó después de años aguantando bromas en la red sobre su sexualidad, y el actor de la serie gestionara el problema correctamente, seguro que el efecto beneficioso para muchos adolescentes asustados de su sexualidad sería increíble.
Como padres, hay algo que debemos tener claro, nuestros hijos no nos van a contar nada hasta que sea tarde y por lógica, no van a seguir ninguno de nuestros consejos, ya que éstos van encaminados a restringir lo que ellos ven como su propia libertad.
¿Qué nos queda entonces?, ¿recurrir a programas espía?
Mi postura es siempre la misma. Este tipo de software sólo se debe usar como última opción cuando existan sospechas fundadas de que puede estar ocurriendo algo grave.
Lo que por lo tanto nos queda es estar muy atentos a cualquier cambio de comportamiento y no bajar nunca la guardia. Explicarles que estos temas constituyen un delito y que hay que denunciar. Y que si a pesar de todo, ellos ya están en un lío, nosotros les vamos a dar toda la comprensión, ayuda y apoyo que necesiten. Tanto para salir del embrollo como para salir adelante en este complicado mundo cibernético en el que nos ha tocado vivir.
El pasado miércoles, Amanda Todd, de 15 años, fue encontrada muerta en su casa de Port Coquitlam en Canadá. El mes pasado difundió un vídeo en YouTube en el que denunciaba su trágica experiencia como víctima de un ciber-acosador, con los siguientes mensajes: «Mi historia: lucha, bullying, soledad, suicidio, autolesiones».
La triste historia de esta adolescente comenzó cuando a los 12 años, un extraño con el que contactó por Internet le pidió que le mostrara los pechos. Desde entonces, padeció la extorsión del acosador hasta que sus amenazas se cumplieron y éste difundió sus imágenes entre sus profesores, amigos y familiares. Esto fue el principio del fin: una vida atormentada que tristemente ha culminado con el suicidio de la joven.
Una vez más, nos gustaría recordar a los padres que la prevención es la mejor cura:
Hablad más con vuestros hijos
Alertadles de lo peligroso que es tener amigos virtuales que no conocen en la vida real.
Persuadidles de lo arriesgado que es mostrar imágenes provocativas o exhibicionistas en la red.
El caso de Amanda puede parecer extremo, pero nunca debemos olvidar que los acosadores se aprovechan precisamente de la inocencia de sus víctimas, que no son más que niños que están creciendo y que en muchos casos, no son conscientes de los peligros que determinados comportamientos entrañan.
Por eso, padres, estad siempre muy atentos y dialogad con vuestros hijos abiertamente; enseñadles casos reales como el de Amanda o tantos otros que desgraciadamente existen, para que nunca caigan en la tentación de exponer su intimidad a completos desconocidos. El sufrimiento no vale la pena.
Grooming, otra palabra más relacionada con internet y los menores que debemos aprender y detrás de la cual, lamentablemente, tampoco se esconde nada bueno. El Grooming es una táctica de acercamiento por parte de un adulto a un menor, la mayor parte de las veces con fines sexuales. Es insinuación, es seducción y es manipulación. Es abuso. Es delito.
Hasta ahora, en el mundo offline, este tipo de delincuentes pasaba meses intentando ganarse la confianza de su presa, llegando incluso a tomar contacto con la familia para no levantar suspicacias. Pero Internet lo ha acelerado todo.
Los pedófilos se mueven en aquellos chat rooms que son más populares entre los menores. Están al tanto de las últimas tendencias en moda, música y deporte, para poderse presentar como otro niño, o como alguien que está en sintonía con los intereses del niño. El delincuente puede ser particularmente hábil en identificar a los niños más jóvenes, más ingenuos o vulnerables en una sala de chat, e irá a por él. Tratará de convertirse en su “amigo especial”.
Poco a poco irá obteniendo datos personales y de contacto del menor. Utilizando tácticas como la seducción, la provocación, el envío de imágenes de contenido pornográfico, consigue finalmente que el menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual frente a la webcam o envíe fotografías de igual tipo. Entonces se inicia el ciberacoso, chantajeando a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el menor para abusar sexualmente de él.
El paso del mundo virtual al mundo real es paulatino. El contacto inicial puede rápidamente pasar de una sala de chat abierta, pública o semipública, a una sala de chat privada, luego a correo electrónico, a la mensajería de texto SMS a través de teléfonos móviles, la mensajería instantánea, y luego al contacto de voz directa a través de un fijo o móvil teléfono, o incluso por voz a través de Internet.
Ha habido casos en los que el depredador ha enviado a un teléfono móvil al niño para asegurarse de que los padres del niño no tienen forma de conocer, o un control, el contacto entre los dos.
Por lo tanto, los pasos suelen ser habitualmente estos:
1. Amistad
Convencerá al niño de las ventajas de hablar en una chat room privada a la que nadie más podrá acceder. A menudo le pedirá al niño una foto de sí mismo no sexual.
2. Establecimiento de lazos de amistad
Se interesará por los problemas del niño, para crearle la ilusión de ser su mejor amigo.
3. Evaluación del riesgo
Preguntará al niño acerca de la ubicación de su equipo y sobre quién más tiene acceso al mismo con el fin de evaluar el riesgo de ser detectado.
4. La exclusividad
Construirá una relación basada en el mutuo amor y la confianza sugiriendo que con él el niño puede discutir de “cualquier cosa”.
5. Charlas sexuales
Involucrará al niño en conversaciones explícitas y le solicitará imágenes sexualmente explícitas de ellos. En esta etapa el pedófilo suele tratar de organizar una reunión con el niño.
Cómo prevenir el Grooming
1. Hay que evitar que el depredador tenga elementos de chantaje. Si no hay elemento de fuerza, no hay posible chantaje.
2. Es muy importante preservar la seguridad del equipo informático y la confidencialidad de las contraseñas. Si nos roban fotos, podrán chantajearnos tanto como si se las hubiéramos enviado nosotros mismos.
3. Es fundamental que el ordenador que usan los niños esté bien protegido con un buen antivirus con firewall y que éste esté siempre actualizado. De no ser así, los delincuentes podrían hacerse con las claves de acceso y robarnos el material de chantaje.
4. Y como padres, es vuestra labor convencer a vuestros hijos de que nunca deben descargar archivos procedentes de personas que no conozcan bien.
De acuerdo con laWikipedia Sexting (contracción de sex y texting) es un anglicismo de nuevo cuño para referirse al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. Comenzó haciendo referencia al envío de SMS de naturaleza sexual.
Algunos estudios alarmistas dictaminaron hace unos años que se trataba de una práctica muy común entre jóvenes, y cada vez más entre adolescentes. Pero en 2012, un estudio llevado a cabo por el Departamento de Psicología de la Universidad de Utah suavizó mucho ésta idea afirmando que sólo un 15% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y 17 años, reconocía haber hecho Sexting.
¿Por qué se practica el Sexting?
Forma parte del crecimiento de la persona. Ocurre por la necesidad de identificación con el grupo y por tener escasa consciencia del riesgo y un exceso de confianza que genera una combinación de factores que puede suponer una amenaza para el menor. Así, los jóvenes tratan de encajar socialmente, a pesar de no tener experiencia ni poder medir el impacto de sus acciones, actuando sin consultar a nadie, y en caso de buscar consejo lo hacen preferentemente entre sus iguales (quienes tampoco cuentan con la experiencia, perspectiva o criterio necesario, en muchas ocasiones). Ésta práctica que per se, no debería ser nada más que un juego íntimo y divertido entre dos personas que se quieren, puede sin embargo dar lugar a un delito conocido como Sextorsión.
¿Qué es la Sextorsión?
La palabra procede del inglés Sextortion y es una forma de chantaje a una persona por medio de una imagen de sí misma desnuda que ha compartido a través de Internet mediante sexting. La víctima es posteriormente coaccionada para tener relaciones sexuales con el/la chantajista, para producir pornografía u otras acciones. El chantaje se suele realizar por Internet, ya que asegura un cierto grado de anonimato al criminal y puede ser realizado por conocidos, ex-amantes o personas desconocidas por medio de imágenes obtenidas en el contexto de una relación sentimental o bien de imágenes obtenidas mediante webcams, email, mensajería instantánea, teléfonos u otros dispositivos móviles.
3 Consejos básicos sobre el Sexting
1. No te hagas fotos o te filmes
2. No las reenvíes.
3. No pidas que te envíen fotos.
Si envías una foto erótica tuya por móvil o internet, pierdes inmediatamente el control sobre dónde podrá acabar algún día. Si colaboras en su expansión podría tener consecuencias graves tanto para la persona que aparece en la imagen como para ti.
Un caso real…
Para terminar y, por si acaso aún no estáis convencidos de lo peligroso que puede llegar a ser el Sexting si las imágenes caen en las manos equivocadas, os voy a hablar de una web dedicada íntegramente a la “porno venganza”, aunque no daré ningún dato sobre la misma, no pienso hacer publicidad de semejante aberración de sitio.
Ésta web existe únicamente para que las personas rencorosas puedan subir fotos de sus ex parejas desnudas, parejas a las que antes amaban y ahora odian. Encantador, ¿no? Cada mensaje contiene el nombre completo y la ubicación de la persona fotografiada (en su mayoría mujeres), junto con el enlace a su página de Facebook y, a veces, una anécdota personal del enojado ex. Así que chicos y chicas, recordad que todo el mundo es bueno, hasta que las cosas se tuercen…
Hace pocos días viví una situación a la que casi todos los padres nos vamos a enfrentar, sobre todo cuando nuestros niños entran en la adolescencia. Uno de mis sobrinos presumía en una red social de haber tomado su primera copa y fumado su primer cigarro. 12 años. Aún no sé, y no sé si lo sabré nunca, si se trató de una bravuconada de niño grande o de un hecho real. Pero sea como fuere, esto dio lugar a un gran dilema familiar de compleja solución:
¿Debemos espiarles o no?
En un mundo en el que a los seis años juegan online con desconocidos, a los 10 tienen sus propios smartphones y a los 13 (o menores) tienen perfiles en Facebook, puede parecer tentador pensar que el espionaje es la mejor arma que tenemos los padres para defenderles de cualquier potencial peligro. Ahora bien, para ser justos, los niños deberían saber siempre que les estamos espiando. Es decir, seríamos esos incómodos e indeseados “amigos” cuya invitación no les queda más remedio que aceptar. Como comentamos aquí mismo hace algunos meses en Mamá, ¿me estabas espiando?, si éste fuera nuestro caso, al menos no olvidemos respetar la “etiqueta” con ellos.
¿Cuánto debemos espiar a nuestros hijos?
Además, plantearles ser sus “amigos” en Facebook es una forma de espionaje verdaderamente sutil y honrada. Un paso más allá van esos programas que nos permiten saber con exactitud los contenidos de los SMS que intercambian con sus amigos, las páginas exactas por las que navegan y el tiempo que pasan en cada una de ellas o los diálogos de los chats que mantienen.
Ahora bien, esta actitud choca frontalmente con el concepto de padre que por naturaleza confía en su hijo, que lo educa para ser un adulto responsable, y que considera que sin motivos no hay nada que justifique una intromisión de este tipo en la vida privada de cualquier persona, y mucho menos de sus hijos. El objetivo de este segundo grupo, quizás a veces poco realista, no es hacer caso omiso de los hábitos de sus hijos cuando estos están online sino limitar el uso de todos los aparatos electrónicos al máximo y postponer la compra de smartphones todo lo que sea posible. Fomentar actividades de exterior es desde luego una saludable forma de vida y hace que el tiempo que se pasa en internet sea menor y por consiguiente disminuyan los riesgos que la red conlleva.
Pero, entonces, ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado?
Yo creo, que al igual que en cualquier otro aspecto de la vida, el sentido común es la única herramienta que se debe aplicar. Para criar niños seguros de sí mismos y autosuficientes, lo que al final es el principal deseo de cualquier padre, hay que saber mezclar bien todos los ingredientes. En el fondo, un padre no es muy diferente de un cocinero y para que un guiso esté sabroso tiene que llevar un poco de todo y cada cosa en la cantidad adecuada. Hay que vigilar los tiempos de cocción pero también dejar que se haga a su ritmo. Y por supuesto, cada cocinero tiene sus trucos y ningún plato queda siempre igual.
En La Piazza, siempre insistimos en lo importante que es estar muy atentos a los hábitos de tus hijos adolescentes cuando se relacionan en Internet. Y ello, aún cuando sabemos lo difícil que es a veces encontrar un equilibrio entre transmitir confianza e imponer la sensatez, tal y como se explica en el artículo Mamá, ¿me estabas espiando?
Búsquedas seguras
Bueno, a veces, incluso los padres y niños más cuidadosos pueden encontrarse con sorpresas desagradables simplemente buscando información en Internet. Por lo general, los motores de búsqueda rastrean los sitios web y utilizan técnicas avanzadas para determinar los resultados de búsqueda. Sin embargo, en este proceso no es un humano el que categoriza y filtra contenidos, sino que es la araña web, es decir un programa, el que de forma automatizada inspecciona las páginas.
Por lo tanto, cuando estás buscando información, ya sean páginas, imágenes o cualquier tipo de contenido, las palabras clave más inocentes pueden devolver resultados relacionados con cuestiones sexuales explícitas, pornografía, violencia, el consumo de drogas, etc…
Un amigo mío me contó recientemente cómo se había visto en una situación similar. Resulta que su hija de 13 años estaba haciendo los deberes. Tenía que hacer un proyecto sobre la pirámide de los alimentos. A fin de ilustrar el tema, se decidió a preparar una presentación de PowerPoint con imágenes de los diferentes tipos de alimentos. Así que se dispuso a “googlear” palabras como cereales, verduras, pan, pescado, etc… En fin, los alimentos básicos.
Sin embargo, cuando fue a buscar información específica y escribió como palabras clave verduras o frutas concretas, los resultados devueltos no fueron, digamos, los esperados. ¡Ahí apareció de todo! Por suerte, mi amigo estaba sentado junto a su hija y se apresuró a pulsar el botón Atrás. ¡Buff, menos mal! Mi amigo me dijo que tenía la sensación de que mientras buscaba se imaginaba que esto podría suceder, pero en el fondo tenía la esperanza de que algún tipo de filtro se aplicaría por defecto. ¡Pues no! Por lo que sé, es necesario modificar la configuración por defecto del motor de búsqueda o bien optar por otras alternativas, así que aquí van algunas de ellas:
Aplicar filtros para niños en el motor de búsqueda. Si utilizas Google, consulta la sección Filtro SafeSearch.
Instalar aplicaciones de Control parental en el ordenador. La mayoría de los productos 2012 de Panda Security cuentan con este tipo de protección.
Y no olvides observar periódicamente la actividad de tu hijo en Internet, consultando el historial de páginas visitadas y los archivos temporales de Internet para asegurarte de que sólo ve contenidos apropiados para su edad.
Por favor, ¡comparte sus comentarios con nosotros y dínos si has encontrado este artículo útil!
Si no tienes ni la más remota idea del significado del título del post de hoy, con más razón debes leerlo.
Hace poco publicamos el artículo Niños y tecnología: 6 reglas básicas a tener en cuenta, con el fin de destacar lo importante que es fomentar que tus hijos adolescentes tengan confianza y te cuenten quiénes son sus amigos en la red, qué datos personales ha facilitado en sus perfiles y otros consejos de seguridad.
LOL
Pero.. ¿de qué sirve que tu hijo comparta contigo sus conversaciones en Whatsapp, Messenger o Skype si no entiendes la mitad de lo que escribe?
¿Qué es LOL? ¿Qué significan los símbolos xD? ¿Qué significa FAIL? ¿Por qué tu hijito, que saca sobresaliente en lengua, en Tuenti comete atroces fallos ortográficos?
Tranquilo, respira hondo. Tu hijo simplemente habla el argot de Internet, un lenguaje con sus propias reglas de comunicación y plagado de un sinfín de neologismos, siglas y símbolos que se utilizan en foros, chats, blogs y redes sociales.
Y te lo advierto.. la gran mayoría de los usuarios lo utilizan, así que no le pidas a tu hijo que siga a rajatabla las pautas de la Real Academia Española porque sencillamente, eso no mola. Sin abusar excesivamente del uso de faltas de ortografía y gramaticales, también denostadas entre la comunidad, existen reglas implícitas que se han popularizado entre los internautas. Y te aseguro que la corrección lingüística no es una de ellas.
Así que, si quieres no sólo pertenecer a la comunidad sino entender lo que ahí se comenta, no te queda más remedio que aprender algunos términos básicos y sí o sí, agudizar el ingenio. Tal y como apunta el estudio Don´t be 404, know techslang (en inglés) de la Universidad de Tasmania en la página de la BBC, mientras el uso del argot de Internet ahorra tiempo al escritor, al lector sin embargo le cuesta el doble comprender el mensaje.
Así pues y conmemorando el día de Internet hoy en La Piazza, te explicamos algunos de los términos más utilizados para que no te sientas como un pez fuera del agua.
Acrónimos:
AKA / TCC: “Also Known As”, en español “También conocido como”. Se usa para enumerar los alias con los que una persona, película, libro, etc. es conocido.
ASAP: “As soon as possible”. Tan pronto como sea posible.
LOL: Acrónimo de “Laughing Out Loud” o también “Lot Of Laughs”, significa risa ruidosa o carcajada.
IMO/IMHO: Acrónimo de “In My Opinion”/”In My Humble/Honest Opinion”, versión inglesa para EMHO, “En Mi Humilde Opinión”.
HOYGAN: Término utilizado para referirse a la mala ortografía de algunos internautas.
FAIL o EPIC FAIL: Fallo o fallo épico. Se refiere a errores monumentales.
Banear: El término se refiere a cuando un administrador restringe tu entrada a un foro o sitio, normalmente por no respetar las normas de uso del sitio.
BrB: ‘Be right back’, que en español sería “vuelvo enseguida”.
BTW: ‘By the way’. En español significa “por cierto”.
Grax: ¡Gracias!
OMG: Es el famoso “Oh my God” que equivale al “¡Dios mío!”.
WTF: What the fuck, inglés. La traducción educada en español sería: “¿¡Qué demonios!?”
Símbolos:
xD: Carita que representa la expresión de una sonrisa con los ojos cerrados y apretados. Se utiliza cuando te quieres hacer el gracioso o compartir una broma.
o_0: Cara con los ojos muy abiertos. Indica desconcierto.
^ ^ ^: Risa larga
XOXO: Si la persona que te gusta te escribe esto, significa que te está enviando besos.
XXX: Besos.
¿Te atreves a enviarnos alguna sigla divertida que hayas aprendido con tu hijo?
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