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Archivo para diciembre, 2011

Las redes sociales, nuestros hijos y nosotros… ¿Amigos?

Miércoles, 28 de diciembre de 2011 3 comentarios

Publicado por Ana Etxebarria

Las redes sociales se han convertido para la gran mayoría de los adolescentes en una extensión del patio del colegio, con todo lo que esto implica: diversión, flirteo, momentos dramáticos, crueldad ocasional y por qué no, también con sus destellos de madurez.

Es igualmente cierto que el uso que nuestros hijos hacen de los medios electrónicos supone para nosotros la nueva gran barrera generacional. Como consecuencia, y si queremos estar cerca de ellos, no nos queda más remedio que cambiar nosotros también nuestra forma de actuar. El resultado de esta adaptación es que hablamos con ellos cada vez más de sus amistades on-line y entendemos que la influencia de los medios sociales es imparable y parte fundamental de su crecimiento.

Según algunos estudios recientes, el 95% de los jóvenes de entre 12 y 17 años están en internet y de estos, un 80% están en las redes sociales. El comportamiento en las redes sociales no difiere gran cosa de la vida real. El ciberacoso y la intimidación existen, igual que existen en la calle. Pero al parecer, podemos estar relativamente tranquilos, ya que la mayoría de los adolescentes, cuando se les pregunta por sus referentes para moverse en el mundo on-line, nos mencionan a nosotros, ¡sus padres!

Otro dato estadístico que no deja de ser curioso es que alrededor de un 80% de los padres que utilizan las redes sociales y cuyos hijos también las usan, son “amigos”.

Esta “amistad” nos pone en el gran dilema de optar por ser “padres vigilantes”, y por lo tanto vigilar las webs por las que navegan, utilizar software de control parental, etc… o ser “padres confiados” que optan por dejar que la libertad y el buen criterio que presuponen a sus hijos prevalezca.

Si hacemos caso de las cifras que varios estudios han publicado, solo un pequeño porcentaje de padres, en torno a un 15%, opta por la opción B, es decir, por confiar en el buen criterio de sus hijos y no espiar todos sus movimientos. Personalmente la cifra me parece escandalosamente baja.

Yo soy madre de familia numerosa y por mi edad también pertenezco a  la generación de niños que socializaban en el patio del colegio, y os puedo decir que entonces también había los mismos dos tipos de padres que hay ahora. Los que desconfiaban de sus hijos aún cuando estos no les hubieran dado ni un solo motivo para ello y los que confiaban en ellos. Afortunadamente mis padres pertenecían a este último grupo, aunque viví muy de cerca a los padres de varias de mis amigas cuya desconfianza era en ocasiones cuasi enfermiza.

¿Por qué desconfiar de un hijo si le conoces bien, existe una comunicación fluida, eres su referente y nunca te ha dado ningún motivo para ello? ¿Qué es eso que nos da tanto miedo y nos hace cometer semejante acto de intrusión?

No hace mucho hablaba con un conocido que me contaba que él tiene instalado un software espía (no se me ocurre otra forma de llamarlo) en el ordenador de su hijo de 11 años y que sabe absolutamente todos los movimientos del niño en la red; a qué juegos juega, qué páginas visita, cuánto tiempo está en cada página, qué fotos descarga o publica, con quién chatea, qué conversaciones mantiene en esos chats… ¿No es terrible? Es como fisgar en el diario íntimo de una persona, como pinchar el teléfono o como poner cámaras de vigilancia ocultas en cada habitación de la casa.

¿Qué creéis que nos lleva a estos extremos? Me encantaría que me hicierais llegar vuestros puntos de vista y vuestras propias experiencias.

YouTube, ¿el nuevo Gran Hermano?

Martes, 20 de diciembre de 2011 Sin comentarios

Publicado por Ana Etxebarria

Hace un par de fines de semana mi familia “sufrió” un viaje en coche de más de seis horas. Aunque en el coche no tenemos sistema de DVD, el viaje fue menos terrible de lo esperado gracias a que los niños llevaban casi desde el principio nuestros iPads. Con sus 6 y 5 años saben ya perfectamente jugar o buscar vídeos en YouTube. A partir de ese momento, y durante un buen rato no hubo más niños.

Más tarde me di cuenta de que lo que yo pensaba que era un rato jugando o viendo vídeos, había sido en realidad un rato ¡¡filmando!! vídeos. La nuca de su padre y la mía, junto con nuestra cháchara  intrascendente, habían sido lo que había tenido entretenida a la niña durante un buen rato. Por supuesto, no había ningún contenido censurable, a pesar de que nosotros creíamos que los niños viajaban concentrados en sus juegos.

Esta anécdota me ha hecho recordar dos casos recientes de padres en YouTube. Uno de ellos salió hace no mucho en todos los telediarios y muestra a un padre, de profesión juez,  pegando a su hija. La entonces niña agredida, lo publicó con la intención de dar a conocer el abuso y evitar que su hermana pasara por lo mismo. Su enorme repercusión  llevó a la sociedad a condenar la conducta del padre y la polémica terminó con una orden de alejamiento de la hija menor.

El segundo, es un vídeo mucho más breve y tierno en el  que se ve a un perrito reaccionar ante la rabieta de un niño, imitando sus lloros. Los espectadores pueden escuchar a la mamá del bebé riéndose mientras lo graba. Éste es el vídeo

Pero este vídeo también tuvo su respuesta airada en Internet y mientras que la feroz reacción de la sociedad al primer vídeo es fácilmente justificable, algunos comentarios sobre el segundo no lo son tanto, al menos en mi opinión.

La mamá se sintió agredida personalmente y se vio en la necesidad de publicar una respuesta en un blog en la que habla del impacto inesperado del vídeo, y de los comentarios anónimos que en algunos casos la tachan de mala madre por no hacer “nada” mientras el bebé llora. Esto es un extracto de su carta:

“Al principio estaba furiosa – Es evidente que esta persona no tiene hijos, ya que si no sabría que educar a un niño de 2 años no consiste en cogerle en brazos cada vez que tiene una rabieta. Espera… ¿quiere esto decir que la gente va a pensar que soy un mala madre después de verlo? Pues se acabó, no más vídeos. ¿Qué pasa si los servicios sociales se presentan en mi casa y me dicen que después de haber visto el vídeo estoy criando a mi hijo incorrectamente? ¿Me podría defender?

Y la pregunta es justo esa. ¿Podría?, ¿Debería hacerlo?

En el caso del juez Adams el vídeo mostraba el abuso. Es bueno que los abusadores sepan que deben estar preocupados. Pero, ¿debemos los demás estar también siempre alerta?

Cada vez más YouTube es parte de nuestras vidas como padres. Se están subiendo videos continuamente y pronto, nuestros hijos podrán dar a conocer nuestra vida privada sin maquillaje de ningún tipo ni cortes de edición, y en ella quedarán reflejados nuestros discutibles métodos educacionales y cada uno de nuestros errores diarios.

¿Qué pasaría si mi hija hubiera grabado a escondidas mi estado de ánimo pesimista de esta mañana y lo hubiera enviado por correo electrónico a sus contactos? O bien, ¿qué pasa con los que yo considero los momentos alegres, como cuando mis niños juegan a hacer carreras alrededor de la manzana? Podría grabarlo y enviárselo a los abuelos, pero si la escena se retransmitiera en YouTube, otras personas podrían criticar de forma anónima mi decisión de dejarles gritar y correr. ¿Les habría dejado hacerlo si supiera que se iba a retransmitir?

¿Significa la era de la electrónica que los padres nos estamos convirtiendo en una especie de Show de Truman real criando a nuestros hijos en vivo y en directo, como si de Gran Hermano se tratase?

Si esto fuera así, ¿creéis que la pérdida de espontaneidad nos haría ser mejores padres?

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Los niños y las nuevas tecnologías, ¿cocktail perfecto o peligroso?

Miércoles, 14 de diciembre de 2011 6 comentarios

Publicado por Ana Etxebarria

Según dice un nuevo informe americano, los niños pequeños pasan el doble de tiempo frente a la tele, del que pasan jugando con libros… Esto viene a echar un poco más de  leña al fuego, al siempre actual tema de los niños y el uso que estos hacen de las nuevas tecnologías. Common Sense Media ha publicado un estudio que afirma que los niños utilizan los aparatos electrónicos a unos niveles asombrosos.

Según el informe:

  • Alrededor del 40% de los niños de entre 2 y 4 años y más de la mitad de los de entre 5 y 8 usan Smart phones, iPods, iPads o dispositivos similares.
  • Más de la mitad de los de 0 a 8 años tienen acceso a un dispositivo móvil, que bien puede ser un Smart phone, un video iPod o un tablet.
  • Más de un tercio de los niños de esta edad han utilizado uno de estos dispositivos, incluyendo el 10% de los de 0 a 1 años, 39% de los de 2 a 4 años de edad, y más de la mitad de los de 5 a 8 – años.
  • Los bebés y niños más pequeños pasan más del doble de tiempo frente a un aparato con pantalla (TV o DVD) que frente a un libro.

Para mi estos datos no tienen nada de sorprendentes. Si mi propia familia hubiera formado parte del estudio, los resultados del mismo no habrían variado ni una pizquita.

Además estos datos llegan justo en un momento en el que hay una gran polémica en torno a unas recientes afirmaciones de la  Academia Americana de Pediatría, que hablan de impedir que los niños más pequeños accedan a los medios electrónicos, incluso llegan a sugerir que los padres no vean la televisión si hay niños cerca…

Pero en vista de los datos que aporta el informe, parece muy complicado convencer a los padres actuales de que hay que impedir que los niños vean la tele o jueguen con un iPad. Puede que estemos centrándonos en la pregunta equivocada, más aún después de haber visto el vídeo de Youtube en el que un bebé intenta “leer” una revista de la única forma que sabe.

La AAP ha reconocido que el 90% de los padres de los niños menores de 2 años ya permiten un cierto tiempo de tele. Y, el informe de Common Sense sugiere que la mayoría de los padres somos permisivos con los medios electrónicos independientemente de la edad del niño. Tal vez sea hora de admitir que la pregunta ya no es si se debe permitir o no, sino ¿cuánto tiempo y qué contenido?

Los investigadores de la APP identificaron claras diferencias de comportamiento entre niños en edad preescolar que veían dibujos animados de actividad frenética y los que veían programas tranquilos y relajantes y descubrieron que sólo aquellos que veían los  programas con mucho movimiento parecían estar afectados negativamente. También hay que decir que el estudio fue criticado por muchos que cuestionaron su relevancia y señalaron que los dibujos animados de ritmo rápido a los que hacían referencia, Bob Esponja, están destinados a un público de más edad. Parece claro que Bob Esponja, o cualquier otro programa, juego o aplicación, no son malos en sí mismos, sino solo si se hace un uso inadecuado de ellos. Aquí hemos tocado una vez más el peligroso terreno del “sentido común” y  salta a la vista que muchos padres no son capaces de aplicar dicho sentido y de entender lo que es apropiado para cada edad. Dado que los “expertos” se cierran en banda y parecen criticar cualquier tiempo empleado frente a una pantalla, es difícil encontrar recomendaciones sobre qué programas y aplicaciones son las mejores.

Nuestros niños pasan tiempo frente a una pantalla de forma natural, para ellos es lo normal desde que nacen. Va con la época en el que les ha tocado nacer, intentar lo contrario sería navegar contra corriente. Pero si es cierto que los padres agradeceríamos más orientación sobre los programas que pueden ver, el tiempo que deben estar frente a una pantalla y cuáles son aquellos que más favorecerán su crecimiento cognitivo e intelectual.

¿Cuánto tiempo de pantalla se permite en su casa? ¿Qué tipo de programas y juegos se permiten?

Trucos para comprar en Navidad por Internet de forma segura

Miércoles, 7 de diciembre de 2011 Sin comentarios

Publicado por Leyre Velasco

Se acerca la Navidad y mucha gente, por falta de tiempo libre y por comodidad, opta por realizar gran parte de las compras navideñas por Internet. Sin embargo, muchas personas todavía no se sienten seguras a la hora de comprar por Internet porque piensan que pueden ser engañadas. Es cierto que puede existir fraude en las compras por Internet, pero también es verdad que siguiendo unos pequeños consejos podrás sentirte seguro comprando online esta Navidad.

¿Qué debemos tener en cuenta para comprar en Internet?

  1. Sé precavido y navega por Internet sólo en sitios de confianza.  Esta confianza se percibe de varias maneras: la página tiene un diseño cuidado, es una marca reconocida, dispone de teléfono de atención al cliente, etc…  Es muy importante saber a quién estamos comprando.
  2. Desconfía de sorteos y ofertas económicas imposibles. Lee las condiciones de cada promoción para no llevarte sorpresas.
  3. Paga tus compras de forma segura. No siempre es necesario pagar con tarjeta, por ejemplo, existe la modalidad de pago contra-reembolso que te evitará sorpresas desagradables. El pago con tarjeta de crédito o Paypal, requiere proporcionar información personal y detalles bancarios, por lo tanto es importante asegurarse de que la transacción va a ser completamente segura.
  4. Confirma que estás en una página HTTPS: Las direcciones web normalmente comienzan con ‘HTTP’ por ejemplo: http://www.pandasecurity.com/spain/homeusers/downloads/
    En cambio, las páginas que contienen información confidencial o que requieren transacciones bancarias, comienzan por ‘HTTPS‘, como se puede ver en la imagen de la tienda de Panda Security. Además la página tiene un certificado de seguridad, en este caso, de Verisign.
  5. Es recomendable disponer de una cuenta bancaria con una tarjeta dedicada exclusivamente a las compras online. En esta cuenta ingresaremos justo el dinero necesario para las mismas y así poder llevar un control.
  6. Guarda las garantías de la compra. Además de la parte informática de la compra, un comercio electrónico también nos tiene que ofrecer una garantía clara sobre el producto que estamos comprando. En la página web tiene que aparecer información sobre formas de pago, plazos de entrega, garantías del producto y devoluciones.
  7. Si al recibir el producto, éste es defectuoso, no es el producto solicitado o el producto no llega en el plazo de tiempo establecido, reclama a la empresa a través de su área de Atención al Cliente.
  8. Si no obtienes respuesta y ves indicios de estafa, PandaLabs recomienda siempre denunciar el hecho cuanto antes.
  9. Por último, ten instalado un programa antivirus. Es tu barrera de protección contra el phishing, spam, virus y todo tipo de amenazas. Si tienes dudas durante la instalación o la actualización no le dejes para luego. Busca la solución en los foros de Soporte y en las páginas de Soporte para cualquier consulta que puedas tener incluso durante tu periodo de vacaciones.

Aplica estos consejos y no tendrás sorpresas a la hora de realizar tus compras esta Navidad a través de Internet. El resultado final será la sonrisa de agradecimiento de quien recibe vuestros regalos.

Desde aquí me despido deseándoos que paséis unas felices fiestas en compañía de vuestros seres queridos.

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